El emprendimiento discrimina a la mujer

La tasa de actividad emprendedora (TEA) femenina a escala mundial es del 11%. De acuerdo con el reporte anual del Monitor Global de Emprendimiento, el 49% de los mexicanos considera que ser emprendedor es una opción de carrera deseable, de los mexicanos que son emprendedores el 19% son mujeres, esta cifra ha ido en aumento y lo continuará haciendo. “La conciliación y las dificultades para acceder a la financiación son algunos de los principales problemas que encuentran las mujeres para emprender; esto aumenta su índice de abandono y amplía la brecha de género”, alerta Ana Isabel Jiménez-Zarco, profesora de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

En México, tres de cada 10 empresas con registro ante el SAT pertenecen a mujeres, afirmó la vicepresidenta de Equidad y Género del Consejo de Cámaras y Asociaciones Empresariales del Estado de México (CONCAEM). “Las barreras que encuentran para acceder a financiación son lo que se denomina second glass ceiling o segundo techo de vidrio», afirma la profesora, Zarco.

 

No solo tienen dificultades para conseguir crédito sino que además parten de capitales iniciales inferiores. “La brecha salarial entre hombres y mujeres y las dificultades para ascender profesionalmente dentro de la empresa hacen que ellas dispongan de menos dinero para emprender”, añade Mireia Cabero, profesora de Psicología de la UOC y experta en psicología social.

 

Poca confianza en la emprendedora femenina

 

Según la economista, persisten todavía ciertas creencias sociales de que las mujeres tienen un menor compromiso, más dificultades para gestionar situaciones de presión y que están menos enfocadas a la obtención de beneficios con sus negocios. Algunos expertos afirman que ellas son víctimas del “patrón de reconocimiento”, es decir, que al no haber antecedentes de éxito femeninos, las empresas de capital riesgo, los inversores privados y las entidades financieras son más evasivos a la hora de apostar por estas emprendedoras. Pese a ello, su proyección de éxito consigue iguales o mejores valoraciones durante las ruedas de financiación, en el momento de presentar el proyecto a posibles inversores, que las de los hombres.

 

No es una cuestión de falta de posibilidad de éxito sino de estereotipos y expectativas sociales “retrógradas”. “Sigue siendo un mundo muy masculinizado, el hecho de salir al mercado y buscar oportunidades culturalmente ha estado más ligado a la figura del hombre que a la de la mujer”, afirma Cabero, profesora de la UOC

 

Las empresas de capital riesgo que tienen mujeres en la dirección son las que más apuestan por las emprendedoras y triplican (58%) las posibilidades de financiar emprendedoras. En cambio, en las empresas de inversión en las que el equipo ejecutivo es solo masculino, la probabilidad baja hasta el 15%.

 

¿Por qué y cómo emprenden?

 

El perfil es el de una mujer joven entre 25 y 34 años, y más de la mitad tiene un nivel de formación superior. El estudio, patrocinado por Babson College, Smith College, Korea Entrepreneurship Foundation, Tecnológico de Monterrey, Universidad del Desarrollo, y Universiti Tun Abdul Razak, indica que la mayoría de las emprendedoras mexicanas iniciaron sus actividades emprendedoras por oportunidad. Sólo el 19,1% de las emprendedoras mexicanas empezaron presionadas por necesidad o circunstancias adversas al no encontrar otras fuentes de ingresos.  “A pesar de las dificultades, las emprendedoras se sienten muy capacitadas para conseguirlo”, añade Cabero.

 

Entre las temáticas que más les interesan están los proyectos sociales. Cabero augura que en un futuro a corto plazo, este liderazgo femenino acabará generando una nueva forma de hacer negocios. “Los equipos directivos contarán con más presencia de mujeres, se respetará la futura reforma horaria y por lo tanto se favorecerá la conciliación familiar”.